Las caras B de la historia: ¿España y Portugal unificadas?

Como con todas las cosas en que hay humanos de por medio, no existe una única manera de contar la historia. Cada parte percibe las cosas de su propia forma, responde a sus propios intereses, y por tanto está dispuesto a ignorar o resaltar factores diferentes de un mismo hecho histórico. Si tuviera ganas de adjetivos rimbombantes, diría que la historia es poliédrica o algo así, largo y esdrújulo.

Se lo comento porque he sabido casualmente de la existencia de un programa de televisión portugués, Os piores portugueses, dedicado, bueno, ya ven, a elegir los peores portugueses de la historia. La idea surgió como parodia de otro programa llamado Os grandes portugueses, mucho más convencional y grandilocuente. Y carca, si me admiten el juicio de valor.

En ambos programas resultó ganador António de Oliveira Salazar. Para unos, modernizador, hombre de estado y salvador económico de la patria; para otros, dictador represor, imperialista en África y malgastador del dinero público en las guerras coloniales. Bueno. Que se peleen por Salazar en Portugal. Vengo a otra cosa.

Uno de los ganadores de Os piores es el caballo de Afonso de Portugal, o Alfonso de Portugal y Viseu, según uno quiera el nombre portugués o español. Sí, el caballo, no el infante. Sigue leyendo

Académica palanca: el escrache

Ah, los neologismos. En la muy noble y muy Real Academia de la Lengua Española, esa divertida asamblea de ancianos o casi ancianos sentados en sillones letrados, les encantan. Seguro que pasan largas horas departiendo animadamente sobre el tema.

Una de las últimas palabras que se da por admitida es una bastante fea:

Escrache

Esto es un escrache a la argentina, según Clarín

Esto es un escrache a la argentina, según Clarín

Es una voz que viene de la Argentina, donde Clarín, por ejemplo, tiene una larga lista de artículos relacionados. En España, lo ha puesto de moda una plataforma contra las hipotecas, o contra el vicio de hipotecarse, o a favor de que el estado te regale la casa si te empufas demasiado para pagarla, o algo asi. Creo que se llama PAH.

El escrache consiste en acudir en masa al encuentro de un personaje público y afearle su conducta. Una especie de cacerolada, pero con nombre y apellidos. Contra alguien concreto. A mí ese tipo de propuestas me parece mejor llamarlas “campaña de acoso”, pero como hay indignación, pues bueno, pofale. Ellos sabrán. Seguramente haya ocasiones en que sea merecido y todo.

El asunto es que la voz en cuestión -para mí, nueva- viene del verbo escrachar, y este a su vez del inglés scratch. Y la Fundéu, consultada por Sesión de control, corre a ratificar que debe escribirse en redonda y que no es neologismo.

Porque lo dicen ellos.

La RAE hace un poco lo que le da la gana con estas cosas, y aunque Fundéu es muy eficaz y personalmente adoro su servicio, creo que “escrache”, como voz nueva que es en el español peninsular, debería escribirse entre comillas o con cursiva al menos hasta que todo el mundo sepa de qué narices hablan. Al ritmo al que van, no tardaremos en conocer todos esta palabra y las advertencias (cursivas, comillas) se harán prescindibles.

Ahora bien, con las leyes ortográficas en la mano, como el verbo está admitido (y ha de escribirse en redonda aunque no sepamos lo que significa), es correcto escribir “escrache” en redonda y sin comillas. La terminación -e está admitida como sustantivo verbal de acción y efecto, y la formación es análoga a otras muy usadas como corte, goce o avance.

Pero yo no me fiaría mucho de la RAE, dicho sea de paso. Con las voces y acepciones nuevas cometen a veces barbaridades, como lo de “rallar” y “rayarse”. Si alguien “se raya”, se vuelve loco, pero incordiar a alguien es “rallarle”. Esto porque lo dice el DRAE y por el artículo miscojones. No somos los primeros en darnos cuenta de esto, dicho sea de paso.

Todo muy coherente, ya ven.

Salvo alguna cosa

¿Han estudiado alguna vez lógica, álgebra, teoría de conjuntos o algo similar? Rajoy tampoco.

Todo [lo dicho], todo, no es cierto, salvo alguna cosa.

Este pedazo de frase es absolutamente irrebatible. Siempre es verdad. Da igual de lo que hables.

El problemita es que por ser siempre verdad, es una perogrullada y es como no decir nada. La única ventaja es que a los españoles nos ha permitido darnos cuenta de que este caballero no las tiene todas consigo.

Ya veremos lo que termina por pasar.

PD: mientras aquí no se mueve ni Diox, ni siquiera las que presuntamente gastan casi 5.000€ en confeti, en el Reino Unido y por estas fechas un ministro ha dimitido por esconder una infracción de tráfico. Ya podían tomar nota.

Las apariencias (ii)

No es la primera vez que hablamos de esto, pero es un tema que me obsesiona. Los humanos nos dejamos influenciar mucho más de lo que parece por las apariencias. No solamente en el comportamiento afectivo-sexual, como podría parecer; hay múltiples estudios que indican que la gente atractiva gana más dinero o lo tiene más fácil para encontrar trabajo.

Lo que no sabía es que aspectos aparentemente irrelevantes como la postura corporal no solo afectan a quienes nos observan (y nos pueden contratar o elegir como pareja), sino que también nos influyen aunque no nos vea nadie.  Sigue leyendo

Apuntes rarunos (viii)

Últimamente me siento feliz. Tengo un trabajo interesante, tengo gente que me quiere, estoy sano, es verano y todo el mundo parece moreno, atractivo y se pone poca ropa. Todo marcha bien.

Pero debe haber algo soterrado en mi consciencia que intenta salir.

En las últimas semanas, he soñado que moría un par de veces. No el momento exacto de la muerte, porque cuando sueñas que vas a morir te despiertas de repente; me refiero a mi funeral y los momentos posteriores a mi fallecimiento. Por si alguien se lo pregunta, era por accidente de tráfico y mi cadáver estaba bastante entero y digno.

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Al final (no) todo encaja

Vivimos tiempos convulsos, tanto en el plano personal como en el plano social más general. No hay más que mirarse a uno mismo, leer el periódico o atreverse a encender la televisión para darse cuenta de que algo ocurre, de que lleva tiempo ocurriendo y de que no tiene visos de cambiar.

Llevo mucho tiempo dándole vueltas a una idea, pero una situación vivida a principios de esta semana me hizo darle aún más vueltas. La gran mayoría de los españoles tenemos un gran problema: hemos sido incapaces de desarrollar un pensamiento crítico válido. Voy a hablar en plural y me voy a incluir, porque aunque en ocasiones creo que me puedo excluir de esta situación, en muchas otras no es así. Sus consecuencias nos afectan a todos, así que el plural es lo más justo y necesario.

Acudo semanalmente a un curso de formación de una de mis grandes pasiones. Como casi siempre, soy la benjamina del grupo. Y precisamente por eso me asustan aún más ciertas cosas.  Sé que es un campo que me toca la fibra sensible, y que puede que no sea del todo objetiva, pero creo que se puede extrapolar a muchos otros ámbitos que toquen la fibra sensible de muchos otros.

La profesora del curso tuvo la valentía y la genialidad de llevarnos a un laboratorio analógico. Soy bastante joven y apenas he vivido esta etapa de la fotografía, pero gracias a todo lo que he leído, todo lo que he visto, todo lo que he oído y todo lo que he experimentado, puedo decir que un laboratorio es un lugar de pura magia. Pero parece ser que esta magia es relativa.

Primera fotografía que se conserva (Nicéphore Niepce, 1826)

Tres compañeros (los tres dedicados a la docencia) hicieron estos tres magistrales comentarios a modo de conclusión personal:

  • Pues no sé para qué sirve que nos traigas aquí; esto ya no sirve para nada.
  • Qué mala suerte tuvisteis. Ahora con lo digital todo es más sencillo, barato y mejor.
  • ¿Polaroid? ¿Qué es eso? Ah, sí, esas fotografías que se agitaban (gesto de mano agitándose incluido). Vale, ya sé cuales: mi hermano las puso en la boda para que pudiéramos firmarlas. Bah.

Polaroid

Hemos crecido en un país desarrollado. Nos hemos formado durante muchos años, y ahora incluso dedicamos nuestro tiempo a formar a otros conciudadanos. Y todo esto nos sirve para extraer estas conclusiones. Esto es a lo que somos capaces de llegar después de años y años de educación y formación.  Algo falla.

Estas tres ‘reflexiones’ son solo un ejemplo de lo que tenemos a nuestro alrededor, y si las extrapolamos a otros ámbitos, podremos comprender muchas situaciones actuales. Tenemos los círculos sociales, los gobiernos y los ciudadanos que nos merecemos. Nos tragamos ideas, corrientes de pensamiento y movimientos sin digerirlos correctamente, y así nos luce el pelo. Y lamentándolo mucho, así nos seguirá luciendo.

(Muchas gracias a Aaron y a Wikimedia Commons por las fotografías).